Hoy
quiero mirar la nada, hoy quiero acariciar mi afónica guitarra.
Hoy
pretendo parar el tiempo al menos solo unos segundos. Se abren
cajas y cajas de entusiasmos y alegrías, de tropiezos y
cobardías, de días que no son más que el pasar del tiempo envuelto
en relojes de sonrisas, de pasos rimados, de músicas ausentes y de
maneras de ser diferentes.
Hoy
quisiera mostrarte los lugares más recónditos del mundo, enseñarte
que se puede mirar detrás de la luna y que el universo es pequeño
en comparación del que existe en tus ojos.
Y
hoy siento frió y calor, y una sensación que roza el vértigo.
Y
sin embargo...es a ti a quien veo en el espejo, eres tú quien podría
desaprisionar mis labios y a quien regalo yo este tiempo.
Y
nos queda la palabra ... nos queda el alma.

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