Benditas
sean las horas que a solas en mi cuarto sin mirarte yo te veo,
aunque nunca mi cariño tenga el precio de tus besos, aunque nunca mis palabras repercutan en tu pecho, yo lo mismo he de quererte sin palabras y en silencio.
aunque nunca mi cariño tenga el precio de tus besos, aunque nunca mis palabras repercutan en tu pecho, yo lo mismo he de quererte sin palabras y en silencio.
Porque
te llevo en el alma como si fueras un sueño, como si todo lo tuyo se
adormeciera en mi pecho.
Y
ese viajero incansable llamado pensamiento, que te sigue a todas
partes para cubrirte de besos.
Porque
tu me has enseñado a quererte desde lejos, con los ojos, con el
alma, sin palabras…
En
silencio.

No hay comentarios:
Publicar un comentario