Noche oscura, noche donde los pensamientos se amontonan. Desnuda de mi, vestida de nada, lloro palabras que callan días, mis ojos son puertas cerradas, perdida en la cajita de recuerdos.
Mirando el techo de mi habitación, no me atrevo ni a moverme, doy una vuelta, otra vuelta y la cabeza no para de traer flashes. Le imploro a la noche que se alejen estos pensamientos tristes de mi cabeza. Tú no sabes que en su día entraste a mi corazón como una flecha con fuego, dejando detrás de ti un amor sediento. Que desde hace mucho tiempo eres el motivo de mis versos.
Que me pase muchas noches en vela, sabiendo que no me escribirías, que no era lo que esperabas.
Me volví una amante de estas cuatro paredes, donde en ellas pintaba mis sueños, de negro y blanco
pintándolas cada noche para no morir de realidad. Guardando los secretos de mis sentimientos entre las sombras.

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