Al principio te quise despacio, con los pasos cautelosos que despertaba cada día la curiosidad y con el silencio del amor entre las manos. Avanzamos entre conversaciones sugerentes y duetos esquivos que delataban el temor y misterio de amar más allá de una explicación, de amar en la plenitud del sentimiento. Un amor que suspira en cada verso, a cada sentido misterioso del profundo latir.
Tengo ganas de olerte. No se me ocurre nada mejor ni se me borra esa estúpida idea de querer abrazarte y pegarme a tu cuello para que tu olor se quede impregnado en mi piel. Me apetece abrazarte desde atrás y besar el hueco que tienes en la espalda. Tengo ganas de mirarte, quedarme fijamente perdida en tus ojos. Quiero verte echar la lengua o que hagas esa mueca tuya que tanto me divierte y que debo confesar que hace que te veas con picardía. Poder darte un beso en la frente. Me apetece observarte mientras conduces. Poder decirte a la cara que me encantas, que me encanta lo que veo. Me apetece verte dormir en silencio.Tengo ganas de besarte mientras nos reímos en la cama, en el sofá, en el coche...Quiero fundirme contigo, respirarte, tocarte y sentir el calor de tu piel. Tengo ganas de escucharte. De que me cuentes todas tus aventuras y cosas.Pasar mis dedos por tus labios y acariciar tu pelo. Quiero apoyar mi mano en la tuya y notar la suavidad de tus dedos.
...Y al final todo se resume en que te quiero con mis cinco sentidos....

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