Es difícil sacar la cuenta de cuántas palabras he llegado a escribir a lo largo de este tiempo. Lo único que podría asegurar es que han sido cientos de palabras nacidas desde lo más profundo del corazón. Son tantas las cosas que he dicho y tantas que no he dicho....que seguramente he repetido un gran porcentaje de todas esas frases, pero igual cada vez que escribo es como si fuera la primera vez, cada palabra está llena de lo más puro. Como una cajita con muchísimas cosas por dentro.
Necesito decir tantas cosas pero sé que las mismas no pueden definir ni mucho menos dar un concepto de aquella frase que quisiera decir y se queda atravesada en la garganta como un nudo, porque para conceptos y análisis está la razón y no el corazón.
Todas las veces que escribo, mi alma se libera de este cuerpo y va en la búsqueda, Me siento más cerca cuando expreso lo que llevo en mi pecho, ese caudal infinito que yace allí por ti y para ti. Quisiera poder estar y abrazarte. Aquí estoy, con mi apoyo, con mi refugio cuando sientes miedo, cuando sientas que flaqueas...para que todo te vaya bien y seas feliz.
Cuando el anhelo de la presencia se apodera...las luces del cielo parpadean es cuando más sonrío porque su luz llega hasta mi. La misma luz cálida y suave que percibo en esa mirada.
Ahora mismo que el tiempo ya no importa. Aún tengo mucho por decir pero no me alcanzan las palabras. Para los sentimientos no existe un diccionario ni un alfabeto, ni una regla ortográfica ni gramatical definida, y aun así tiene el maravilloso don de comunicarse en todo momento, actúa con su propia lógica y posee su característica forma de expresión, sí, así son los sentimientos.
Te quiero, es lo único que podría decir porque no tengo la capacidad por mucho que lo intente de describir, mucho menos traducir esto que dice mi corazón, esto que grita tan alto y tan fuerte, esto que yo puedo entender, pero que me es imposible de expresar en palabras, porque el lenguaje del corazón, no está hecho para ser comunicado por la mente, por eso mi mente no lo entiende y no puede traducirlo a palabras; por tanto las verdaderas “palabras” del corazón no pueden ser distorsionadas pues nadie puede transmitir en palabras lo que está hecho sólo para ser sentido y vivido a través de las emociones, aquello que denominamos sentimiento. Por eso yo las dejo hablar fluyendo en mis letras por mis venas.
No tengo idea de cómo puede llegarse a sentir tanto, y no sé si de alguna vez conseguiré mostrar todo lo que hay dentro de mi corazón, Nada iguala la intensidad de lo que se esconde detrás de su latido.